sábado, 9 de mayo de 2026

CONDENADO A MUERTE

Cuando Cantinflas recibió la carta del penal de Lecumberry en 1967, pensó que era broma. Un reo condenado a muerte le pedía ayuda. No dinero, no abogados. Algo más extraño. Quería que Cantinflas lo hiciera reír una última vez antes de morir. Pero cuando Mario Moreno leyó la historia completa de ese hombre, se dio cuenta de algo terrible.


Ese hombre era inocente y tenía 72 horas para probarlo. Marzo de 1967, Cantinflas estaba en su casa revisando correspondencia, cientos de cartas de fans, la mayoría pidiendo autógrafos, fotos, dinero, pero una carta era diferente. El sobre era gris, tenía el sello oficial. Penitenciaría de Lecumberry, Ciudad de México, la prisión más famosa de México, apodada El Palacio Negro, donde iban los peores criminales.


Abrió la carta con curiosidad. Estimado Cantinflas, mi nombre es José Luis Herrera. Tengo 34 años. En tres días seré ejecutado por asesinato. No le escribo para pedir clemencia. No le escribo para proclamar mi inocencia. Aunque soy inocente, le escribo por algo más simple. Quiero reír una última vez. He pasado 6 años en esta celda, 6 años esperando la muerte, 6 años sin reír de verdad. Y sus películas.


 Sus películas son lo único que me ha mantenido humano. Los guardias a veces ponen sus películas en el patio y por 90 minutos olvido dónde estoy. Olvido lo que me espera. Solo río como hombre libre. Sé que es mucho pedir, sé que está ocupado, pero si pudiera visitarme antes de mi ejecución, si pudiera hacerme reír una última vez, moriría en paz, no como un criminal, como un hombre.


Eternamente agradecido. José Luis Herrera, Zelda 47, pabellón de sentenciados PD. Adjunto mi expediente. Si tiene tiempo de leerlo, verá que soy inocente, pero nadie me cree. Había un sobre adicional, grueso, lleno de documentos. Cantinflas lo abrió. Era el expediente legal completo de José Luis Herrera. El caso era brutal.


 En 1961, una familia de tres personas fue asesinada en Milatos Incintes, su casa en Coyoacán. Padre, madre, hijo de 8 años. Todos apuñalados, la casa robada. José Luis Herrera fue arrestado dos días después. Era el jardinero de la familia. Tenía sangre en su ropa. No tenía cuartada sólida. El juicio duró tres semanas.


 Fue declarado culpable, sentenciado a muerte. Había estado en el corredor de la muerte por 6 años. Las apelaciones habían fallado. La ejecución. 15 de marzo 1967. en tr días. Pero mientras Cantinflas leía el expediente, algo no cuadraba. La sangre en la ropa de José Luis era tipo o positivo. Las víctimas eran tipo A negativo.


 ¿Por qué nadie mencionó eso en el juicio? Los testigos que lo vieron cerca de la casa esa noche dijeron que usaba camisa azul, pero la camisa con sangre que presentó la policía era blanca. Y lo más extraño, José Luis tenía un recibo de una cantina a 20 km de distancia con fecha y hora del asesinato, pero el juez lo descartó como fácilmente falsificable.


Cantinflas cerró el DSON expediente. Su corazón latía rápido. Llamó a su abogado personal Ramón González. Ramón, necesito que veas algo. Dos horas después, Ramón llegó, leyó el expediente completo. Mario, este hombre es inocente. ¿Estás seguro? Tan seguro como puedo estar sin reinvestigar. Hay demasiadas inconsistencias, demasiadas pruebas ignoradas.


 Este fue un juicio rápido, sucio. Probablemente presionaron para cerrar el caso rápido. Tenemos tr días. Es imposible. Necesitaría semanas solo para presentar una apelación, meses para investigar, años para un nuevo juicio. Pero va a morir en tres días. Lo sé y es una tragedia, pero legalmente no hay nada que hacer. Cantinflas miró la carta de nuevo.


 Las palabras. Quiero reír una última vez. Voy a visitarlo. ¿Qué? Voy a Lecumberry. Ahora vienes conmigo. Ramón dudó. Luego asintió. Vamos. Lecumberry era aterrador. Paredes grises de 10 m de altura, alambre de púas, torres de vigilancia. Un lugar diseñado para romper el espíritu humano. Los guardias reconocieron a Cantinflas inmediatamente.


Cantinflas, ¿qué hace aquí? Vengo a visitar a un reo, José Luis Herrera. El guardia frunció el ceño. El que ejecutan el jueves, ¿para qué quiere verlo? Motivos personales. El guardia los escoltó a través de pasillos oscuros, húmedos, que olían a desesperanza. Pasaron celdas llenas de hombres.


 Algunos gritaron al ver a Cantinflas. Cantinflas, Cantinflas, ayúdame. Era desgarrador. Llegaron al pabellón de sentenciados 12 celdas, 12 hombres esperando morir. Celda 47. José Luis Herrera estaba sentado en un catre miserable, delgado, pálido, barba descuidada. Pero cuando vio a Cantinflas, sus ojos se iluminaron como los de un niño. No, no puedo creerlo.


Realmente vino. Cantinfla se acercó a los barrotes. Vine. Leí tu carta y tu expediente. Mi expediente, sí. Y José Luis, yo no creo que seas culpable. Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de José Luis. Nadie, nadie me ha creído en 6 años. Ni mi familia, ni mis amigos, nadie. Yo te creo y vamos a probar tu inocencia en tres días.



VIERNES SANTO, UN DIA COMO HOY...

VIERNES SANTO, un dia como hoy en Bolivia...

"UN DÍA COMO HOY, VIERNES SANTO, de 1866 en la ciudad de La Paz era asesinado el capitán Pablo Sotomayor, edecán del presidente Mariano Melgarejo.


El propio Melgarejo sería el asesino, disparando desde el palacio de gobierno dos veces contra el infortunado Sotomayor en plena Procesión del Viernes Santo. 


A Melgarejo le habían llegado chismes de que su edecán tenía amoríos con su amante "la Juanacha Sanchez", pero después del asesinato se estableció que no era verdad y que la "querida" del tirano era quién perseguía al apuesto capitán. 


A partir de los años siguientes al crimen, cada viernes santo y hasta el día de hoy, la Procesión del Santo Sepulcro sale de la Iglesia de la Merced de la ciudad de La Paz, a las 5 de la tarde, con una banda de música que interpreta la Marcha Fúnebre "Sotomayor", compuesta en homenaje al edecán Pablo Sotomayor y para que no se olvide el crimen de Mariano Melgarejo; una obra musical de tremenda carga dramática y riqueza armónica." 





JUAN LECHIN OQUENDO

JUAN LECHÍN OQUENDO,  nacío en el pueblo de Corocoro, su padre Juan Lechín Rheim; ciudadano Líbanes, en la antigüedad conocida como Fenicia, su madre una mujer Chola de pollera Juana Oquendo Cusicanqui, estudio sus primeros años en una escuela de la mina Corocoro, hasta que un dia se cerró la esculita,  ya sus padres estaban separados, su madre lo mando a vivir con su padre a la ciudad de Oruro, hasta que un dia su padre se marchó del país para ir a radicar en Caracas Venezuela, cuando el niño tenía 10 años. 

Ya adolescente retorno al pais para buscar a su madre, quien ya habia tenido su esposo apellidaba Delgadillo, y una pequeña  hacienda en las cercanías del púeblito de Huancane carretera entre Pazña y Challapata.


Posteriormente no puedo encontrarla porque su esposo lo habido llevado a las minas de Uncia donde trabajaba. Fue precisamente que lo encuentra a la madre, posteriormente  el padrastro lo consigue un trabajo en las oficinas de la empresa como planillero. De jovenzuelo, Juan fue un adolescente muy simpático alto de ojos celestes y consiguió amigos y practicar el fútbol. Un dia esos habia hecho entrar, a un obrero a la oficina, lo cual era prohibido el ingreso dentro de las oficina a los obreros, de eso fue sancionado y renuncio al trabajo y entró a trabajar de trabajador minero a la mina La Salvadora; a interior mina con un maestro apellidaba Encinas, quien era un K'hochalo  Cochabambino, robusto y muy trabajador, que trabajaba 6 meses y 6 meses se pedía.  Un dia tuvo que remplazar al maestro y igualar en sus avances y lo habian ganado al maestro Encinas en el trabajo de esa forma lo llamaron MAESTRO.

 

Ya su joven se habia enamorado de Raquelita una hermosa señorita, con habia tenido una hijita, quien posteriormente fue monja. Con el dinerito que gano se fue a la ciudad de La Paz, donde conoció a Hernan Siles Suazo y a otros jóvenes amigos. Cuando estalló la guerra del Chaco tuvo que presentarse para ingresar a la guerra del Chaco de donde salio herido y con grado.


 Posteriormente con sus amigos buscaban trabajo hasta un dia  encontró en la fabrica SAID de obrero y su gran amigo Hernan Sile, posteriormente lo habia conseguido un trabajo en un ministerio de industria y comercio,  al cual Juan Lechin habia rechazado rotundamente. 


Ya eran tiempos que la presidencia estaba a cargo de Tcnl. Gualberto Villarroel,  un dia de eso nuevamente su íntimo amigo Hernan Siles lo trajo una noticia de trabajo, quien lo habia dicho conseguí un trabajo, pero, sé que no te va gustar, es el cargo Sub Prefecto en Uncia, al  cual Lechin le dijo muy alegremente acepto ese cargo de esa forma fue Sub Prefecto en Uncia.


Nuevamente retornaba a las minas de Uncia, pero ya no como trabajador minero, sino como autoridad de Provincia Bustillos, ahí es un día esos,  llego un trabajador minero llorando, que el gerente lo habia echado del trabajo a patadas, para entonces la empresa de Patiño, tenía gerentes y técnicos extranjeros.  De inmediato a secretario le dije que haga un comprendo para que se presente el Gerente de la empresa en las oficinas de Sub Prefectura. El secretario lo llevo, pero dijo que los empleados que recibieron el comprendo se lo habia reído de la citación; el cual no se presentó. Posteriormente lo envío un segundo comparendo, mencionado, que si no.se presenta será mas grave. Hasta que el gringo se presentó en la oficina del Sub prefecto. 


El secretario tocó la puerta de mi dormitorio y muy jadeante lo habia dicho, Don Juan, yá  llegó el Gerente con sus abogados; y lo habia dicho al secretario, que le diga, que le espere.  Ya pasaron varios minutos y miró Lechin por la rendija de puerta, que el gringo estaba muy caliente, dando vueltas la oficina a ratos quería tocar la puerta y no atinaba. Luego de la espera,  sale el Sub Prefecto. Y le pregunta; Usted es el gerente usted lo echó de su trabajo a patadas a un obrero, y el gringo le  dice que sí. Entonces usted desde este momento esta detenido y lo mete a celda, un cuarto maloliento y oscuro, de inmediato su abogados cursan radiograma a La Paz, hacen todo un alboroto. Lo hiso dormir una noche en la celda al gerente de la Patiño.


Ahí es donde fue conocido el valor que tenia una autoridad para respetar a trabajadores Bolivianos, luego Lechin renuncio al cargo, se fue a la ciudad de La Paz. Un día de eso de 1944, Emilio Carbajal dirigente de mina Huanuni, lo encuentra en la calle a Juan Lechin y lo invita a participar del primer Congreso Nacional Minero en el distrito Minero de Huanuni. Donde aceptó la invitación y se hizo presente en Huanuni y en ese congreso lo dieron la palabra a Lechin quíen estaba muy nervioso, luego de haber escuchado buenos discursos de grandes dirigentes mineros y solamente habia atinado a agradecer por la invitación.  Y fue nombrado Secretario permanente de Federación Sindical de trabajadores mineros de Bolivia FSTMB el 11 de junio de 1944. Luego al segundo Congreso ya no se presentó Emilio Carvajal y Juan Lechín Oquendo quedo como Secretario Ejecutivo de FSTMB  hasta 1987 y también  Secretario Ejecutivo de Central Obrera Boliviana COB.